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Luis Hernando Borda: el sembrador de amor en UNIAGRARIA

Dirección de Comunicaciones UNIAGRARIA

Hace casi tres décadas, en el corazón verde de Bogotá, Luis Hernando Borda se convirtió en el guardián silencioso de la belleza en la Fundación Universitaria Agraria de Colombia, UNIAGRARIA. Desde 1994, este apasionado jardinero ha dedicado su vida a tejer un tapiz de colores y fragancias que embellece cada rincón del campus, aunque su labor a menudo pasa desapercibida.

A sus 69 años, según él mismo cree, Borda se levanta cada mañana en el sur de Bogotá en el barrio 20 de julio, abraza el transporte público de Transmilenio y llega a UNIAGRARIA, donde su amor por la flora se transforma en obras de arte vivientes. Padre de tres hijos y esposo por más de 33 años, su vida está entrelazada con la esencia misma de la institución.

Fue hace casi tres décadas cuando el Dr. Emiro Martínez Jiménez (q.e.p.d.), uno de los fundadores de UNIAGRARIA, recomendó a Borda para que se uniera a esta familia. Fue Teresa Arévalo Ramírez, también fundadora, quien quedó enamorada de su trabajo, otorgándole el título de jardinero oficial del campus. Desde entonces, Borda ha cultivado no solo plantas, árboles y flores, sino también un vínculo indestructible con la institución.

Para Borda, UNIAGRARIA es más que un lugar de trabajo; es su familia. “Yo le debo todo a la institución”, confiesa con un brillo en los ojos que revela su amor por la comunidad Uniagrarista. A lo largo de estos años, ha visto crecer los jardines de la mano de los fundadores, convirtiendo el campus en un oasis verde que refleja el lema de la institución: “la U Verde de Colombia”.

Su dedicación va más allá de la estética; Borda es un maestro de la jardinería, un artista que realiza podas precisas, tratamientos expertos y cuidados minuciosos. “A las plantas hay que cuidarlas con amor para que estas crezcan hermosas”, comparte con convicción. Cada gesto, cada poda, es una sinfonía de cariño que busca la perfección en cada rincón de UNIAGRARIA.

A pesar de su incansable labor, son pocos los que reconocen la magia que Borda esparce a su paso. Casi 30 años de servicio y contados estudiantes se han acercado a felicitarlo por su silenciosa contribución a la belleza de UNIAGRARIA. Sin embargo, su trabajo no pasa desapercibido para aquellos que se toman un momento para apreciar la armonía de sus jardines.

Entre todas las plantas que cuida con esmero, hay un árbol con pequeñas flores blancas que ocupa un lugar especial en el corazón de Borda. En la entrada principal, un árbol crysospermus honra la memoria de Astrid Salazar, la jefa de Servicio Generales que partió hace algún tiempo. Un regalo de Salazar, plantado días antes de su fallecimiento (2013), que Borda atiende con especial cuidado en honor a una “excelente persona”.

Sus manos, marcadas por más de 40 años de experiencia, cuentan la historia de un hombre apasionado. A pesar del cansancio que inevitablemente llega con los años, Borda persiste en su misión diaria de hacer que los jardines de UNIAGRARIA resplandezcan con colores vivos y vida renovada. Su amor, su pasión, su arte, son el alma verde de esta institución que florece gracias al toque mágico de Luis Hernando Borda, el jardinero que siembra amor en cada rincón de UNIAGRARIA.

Este es un pequeño homenaje para aquellos que con voz silenciosa hacen una labor excepcional día a día en nuestro campus.